El guardameta madrileño llegó al récord al formar parte del once de José Bordalás en el partido de la tercera jornada disputado en Pamplona. Con esa titularidad rebasó el registro de Larrañaga, que llevaba años en lo más alto de esta clasificación, después de haberlo igualado la jornada anterior ante el Racing.

La racha arrancó el 13 de agosto de 2021, en Mestalla, en la primera jornada de la temporada 2021/22 frente al Valencia. Su última suplencia liguera fue en la última jornada del curso anterior. Desde entonces no ha faltado a una sola cita de Liga como titular: más de cinco temporadas seguidas bajo palos y con tres entrenadores distintos —Míchel, Quique Sánchez Flores y José Bordalás—.

El club anunció ese mismo lunes la concesión de la Insignia de Oro y Brillantes, aprobada por el Consejo, en reconocimiento a la trayectoria del portero y al hito alcanzado. «Por algo le hemos renovado cuatro años para que se jubile aquí. Hemos aprobado en el Consejo darle la insignia de oro y brillantes. No es fácil estar cinco años seguidos de titular indiscutible», señaló el presidente, Ángel Torres. La entidad no ha precisado cuándo se hará entrega de la distinción.

Más allá de la racha, Soria suma 305 encuentros con la camiseta azulona entre Liga, Copa del Rey, Europa League y Conference League, contando el de El Sadar. Es uno de los pocos futbolistas del club que ha disputado dos participaciones europeas distintas.

En su novena temporada en el Getafe, el portero es ya el cuarto jugador con más partidos en la historia de la entidad. La pasada campaña superó los 295 de Damián y por delante le quedan Djené, Angelín —que se quedó en 319— y Caballero, que encabeza la lista con 335.

El club sitúa además la racha entre las grandes marcas de regularidad de porteros en las cinco principales ligas europeas, junto a las de Sepp Maier en Alemania, Dino Zoff en Italia, Brad Friedel en Inglaterra y Fabien Cool en Francia.

El hito llegó, eso sí, en una noche sin premio colectivo: el Getafe cayó por 1-0 y el único gol del partido fue un penalti transformado por Ante Budimir que batió al propio Soria, que no había encajado ninguno de los cuatro lanzamientos anteriores desde los once metros, con tres paradas y un disparo fuera.