Con la ventana de fichajes del verano cerrada desde principios de septiembre, el Getafe solo puede incorporar a jugadores que no tengan contrato con ningún club, que pueden firmar en cualquier momento. Ese es el terreno que la dirección deportiva ha empezado a explorar, con la vista puesta en un parón de selecciones de tres semanas que llega justo después de la victoria ante el Málaga (1-0).

El diagnóstico parte del banquillo. Bordalás considera que la plantilla se ha quedado corta para sostener a la vez LaLiga y la Conference League, y tras el partido ante el Málaga volvió a señalar la falta de especialistas: «Tengo que utilizar jugadores en posiciones que no son la suya, delanteros jugando como extremos».

El perfil que se busca es el de un futbolista veterano, con experiencia en LaLiga, en buena forma física pese a no tener equipo y dispuesto a asumir de entrada un papel de rotación. Las necesidades se concentran en el centro del campo y en las bandas, una demarcación en la que la plantilla apenas tiene extremos naturales.

La búsqueda llega tras un arranque de temporada marcado por el desgaste. El equipo ha sufrido un goteo de lesiones, sanciones y sobrecargas, y acumula tres expulsiones en las siete primeras jornadas de Liga.

Cualquier operación quedará condicionada por el margen salarial del club y por las pretensiones económicas de los jugadores disponibles, muchas de ellas fuera del alcance del Getafe.

El club no ha confirmado oficialmente ninguna gestión y no ha trascendido el nombre de ningún candidato.