El encuentro comenzó con un contratiempo para el Getafe. Kiko Femenía tuvo que abandonar el campo lesionado en los primeros minutos y Andrés García entró en su lugar. Antes, Hugo González ya había obligado a David Soria a intervenir, mientras que Ramón Terrats respondió con una llegada clara que Starfelt consiguió dificultar cuando el azulón encaraba a Radu.
El Celta tuvo más balón, pero el Getafe encontró el camino al gol en el minuto 21. Un córner botado por Johan Mojica terminó en un rechace dentro del área pequeña y Satriano, atento entre varios defensas, estiró la pierna para firmar el 1-0. A partir de ahí, el equipo de José Bordalás protegió su ventaja con un bloque compacto y negó espacios interiores a un rival con mucha posesión y poca profundidad.
Satriano estuvo cerca de ampliar la diferencia al comienzo de la segunda parte con un disparo que pasó junto al poste. El Getafe perdonó y el Celta empató en el 57, también a balón parado: Hugo González puso el centro y Starfelt remató para devolver la igualdad al marcador.
Diez minutos después llegó la acción que cambió el partido. Zaid Romero, amonestado poco antes por una falta sobre Iago Aspas, derribó a Hugo González y Soto Grado le mostró la segunda amarilla. Hubo falta, pero la tarjeta fue rigurosa, una de esas amonestaciones que muchos árbitros administran de otra manera cuando saben que implica una expulsión. Esta vez no hubo margen: dos faltas de Zaid, dos tarjetas y el Getafe con diez durante casi media hora.
El Celta monopolizó el balón en el tramo final, pero no supo transformar su superioridad en ocasiones suficientes. Cerró el partido con un 70 % de posesión y 16 remates, aunque solo tres fueron a portería. Soria sostuvo el empate con una gran parada a un cabezazo de Hugo González y el Getafe, solidario y ordenado, todavía encontró alguna salida para amenazar al contragolpe.
El empate deja al Getafe con cuatro puntos de doce y al Celta todavía sin victorias en La Liga. El punto premia la resistencia azulona, pero no borra la sensación de que la expulsión inclinó un partido que hasta entonces estaba abierto. El equipo de Bordalás volvió a competir hasta el final; esta vez tuvo que hacerlo también contra una severidad que, cuando viste de azul, parece llegar demasiado deprisa.



