El entrenador no ocultó su enfado con la imagen del equipo, que encajó cinco goles en casa. Dijo que no se quedaba con nada del partido y que una noche así no se puede repetir.

Bordalás explicó que había apostado por un once con muchas novedades para dar descanso a jugadores con muchos minutos y en riesgo de lesión. El Lugano le dio la vuelta al marcador con dos goles en seis minutos, y el técnico tuvo que hacer cuatro cambios en el descanso para recuperar a los habituales. A su juicio, el partido dejó clara una conclusión: por ahora no puede permitirse rotar.

El preparador habló de una plantilla «descompensada» y subrayó que no se trataba de una reacción a un mal resultado, sino de un aviso que ya había hecho antes del inicio de la temporada. También dejó ver su decepción porque, según dijo, no se ha cumplido lo que esperaba en la confección del equipo. Pese a ello, quiso dejar claro su vínculo con la entidad: quiere mucho al Getafe y a su afición, y por eso la situación le resulta dolorosa.

El club ha reforzado el equipo durante el curso con la llegada de Dani Carvajal, y el presidente, Ángel Torres, ha mostrado su disposición a seguir incorporando jugadores.

Con un punto en dos jornadas, tras el 1-1 en Craiova, el Getafe es 29.º en la fase liga. Bordalás pidió pasar página de inmediato: el domingo, a las 14:00, el equipo visita San Mamés para enfrentarse al Athletic, un rival de mayor nivel que exigirá la mejor versión de los azulones.