Hay partidos que valen tres puntos y partidos que valen una temporada. El de hoy contra el Sevilla es de los segundos. Llegamos con nueve puntos en diez jornadas, cinco jornadas de liga sin ganar y la herida todavía abierta de San Mamés, aquel 4-0 después del cual el propio Bordalás reconoció que el equipo había «tocado fondo». Si algo tiene tocar fondo es que a partir de ahí solo queda subir. Y hoy toca empezar.

No vamos a engañarnos: las sensaciones no son buenas. La plantilla es corta para tres competiciones, el cansancio se nota, las expulsiones nos están pasando factura y enfrente tenemos a un Sevilla sexto, con 17 puntos y con la moral alta tras ganar a Osasuna. Hoy no tenemos a Mario Martín ni a Mojica. Todo eso es verdad. Pero también es verdad otra cosa que conviene recordar ahora que pintan bastos: en el Coliseum somos fuertes.

Esta temporada nadie nos ha ganado en casa en liga: dos victorias y tres empates. Hay que ir más atrás para encontrar la última derrota liguera en nuestro estadio: el 0-2 ante el Rayo, el 3 de mayo. Desde entonces vinieron el 3-1 al Mallorca y el 1-0 a Osasuna para cerrar la temporada pasada, y nada de lo que llevamos de esta. Son siete partidos y casi seis meses en los que el Coliseum ha sido nuestro. Sí, está la noche del Lugano. Aquel 2-5 en la Conference dolió y no hay que esconderlo, pero fue una excepción en otra competición, con siete cambios en el descanso y la cabeza puesta en la liga. Aquí, en la liga, que como dice el míster es la que nos da de comer, el Coliseum sigue siendo un fortín.

Y eso no es casualidad. Es lo que siempre ha sido el Getafe.

Este club no lleva tantos años en Primera por tener el presupuesto más grande ni la plantilla más cara. Lleva tantos años porque ha sabido ser un bloque. Un equipo que defiende junto, que sufre junto y que, cuando las cosas se tuercen, se aprieta en vez de romperse. Un vestuario solidario, un banquillo que no se esconde y una grada que no abandona. Esa ha sido siempre la receta del Getafe: ir todos a una.

Por eso hoy no es día de dudas ni de reproches. Habrá tiempo para analizar lo que no está funcionando, pero no es esta tarde. Esta tarde el equipo necesita sentir que el club entero está detrás: los jugadores, el cuerpo técnico, la directiva, los empleados, las peñas y cada aficionado que se siente en el Coliseum o lo vea desde casa, aquí en Getafe o a miles de kilómetros. El Sevilla tiene que notar desde el primer minuto que no juega contra once, sino contra todo un club.

Las rachas malas se rompen así: con una victoria trabajada, de las que se celebran con los dientes apretados. No hace falta un partido perfecto. Hace falta un partido nuestro, de los que el Getafe ha ganado tantas veces cuando nadie daba un duro por él.

Hoy es el día de cambiar la dinámica. Y en el Coliseum, donde llevamos medio año sin perder en liga, no hay mejor sitio para hacerlo.

¡Todos a una! Como siempre.

¡Vamos, Geta!